El Sevilla ha perdido el primer envite ante un rival directo por la Champions. Aún le quedan varios, ante Alavés, Betis, Getafe o Athletic Club de Bilbao. Un golpe duro y quizás injusto.

Injusto porque, por un lado, las lesiones siguen lastrando a este equipo. Ni Vaclik, ni Escudero, ni Sarabia ni André Silva han estado disponibles para una cita de tal importancia. Un equipo mermado en el momento menos oportuno.

A las lesiones le sigue la falta de efectividad de cara a portería. 17 tiros no han servido para lograr un solo tanto. Todo ello, unido a la polémica surgida a raíz de un posible penalti de Gayà sobre Gonalons, supuso que ganar, e incluso puntuar, fuera tarea prácticamente imposible.

Cortesía de Sevilla FC

Más allá de haber merecido más o menos, a Joaquín Caparrós le queda trabajo por hacer. El técnico utrerano no estuvo acertado en el planteamiento inicial. Banega no estuvo cómodo en banda derecha y cometió un penalti actuando en dicha zona. Estuvo mejor el Sevilla en la segunda mitad, con Éver actuando junto a Gonalons, entrando desde el banquillo Franco Vázquez para situarse esa banda y jugar también por dentro. La mejoría en el juego no sirvió de nada en los últimos metros. Múltiples centros acababan sin rematador (se echó de menos a André Silva) haciendo de la insistencia el único motivo para confiar en el gol.

El Sevilla pierde una oportunidad de oro, aunque, afortunadamente, se mantiene en una situación parecida, pues sigue a 3 puntos de la cuarta plaza. Toca volver a la senda de la victoria, empezando por el Alavés en el Sánchez-Pizjuán.

Alejandro Sánchez