Hace tan solo una semana, el Sevilla acababa de perder la ventaja respecto al Valencia, se encontraba a 4 puntos (más lejos que nunca) del objetivo Champions e incluso veía peligrar el acceso a la Europa League. Sin embargo, para este equipo rendirse no es una opción. Nunca lo ha sido.

Porque el Sevilla sabía que ganar significaba, como se suele decir, mucho más que 3 puntos. Suponía recuperar la plaza perdida ante el Valencia y seguir la estela del Getafe. Se consiguió, a base de oficio y de no tirar nunca la toalla.

Destacaron hombres como Roque Mesa, Munir o Bryan Gil, pero, sobre todo, Joaquín Caparrós, quien es el máximo responsable de la situación que vive el Sevilla. Ya van dos triunfos consecutivos fuera de casa (algo prácticamente impensable durante la estancia de Pablo Machín) y 3 triunfos en 4 partidos con el utrerano en el banquillo. Con él ha vuelto la ilusión a Nervión.

Cortesía de Sevilla FC

Ahora le toca al sevillismo corresponder como es debido, especialmente después de que el míster anunciara tras el partido que sufre leucemia crónica.

“Siempre he dicho que me hierve la sangre roja y parece que la sangre blanca se ha picado y ha querido equilibrar. Me han dicho que tengo una leucemia crónica, pero puedo hacer mi vida normal y quiero disfrutar de mi profesión. Tengo que dar las gracias a todo el mundo y comentar que no tengo ni que seguir un tratamiento, así que todo el mundo tranquilo. Por lo tanto, a disfrutar de la oportunidad, más enchufado que nunca“, afirmó con total serenidad.

La rendición nunca se ha planteado en el sevillismo y menos aún en una persona que representa a la perfección los valores con los que siempre ha convivido. Que no quepa duda de que esta será una victoria más para sumar a sus más de 100 como sevillista. Aún queda Sevilla FC y Joaquín Caparrós para mucho rato.

Alejandro Sánchez