El cuadro prometía y no está decepcionando. El Manchester City se lleva un resultado en contra al Etihad, el Liverpool prácticamente sentencia la eliminatoria, el valiente Ajax consigue guardarse un empate para la guerra en Turín y el duelo entre Manchester United y Barcelona se decanta favorablemente para el lado azulgrana. Los chicos de Ernesto Valverde conquistan Old Trafford por primera vez en su historia y dejan claro que la Champions es, ahora en adelante, la prioridad.

Se cumplía justamente un año de aquella debacle en el Olímpico de Roma, y los visitantes lo tenían muy presente. No se podía volver a repetir. Por ello, han salido con las ideas claras, con el planteamiento respetándolo a la perfección y con el dominio de la pelota. En el minuto 11, llegaría el tanto en propia meta de Shaw previamente consultado con el VAR. El defensa desvió un remate de cabeza inapelable de un Luis Suárez que no consigue parar esa losa de no anotar fuera de casa en Europa. Un gol en campo rival, y además en Champions, es vida. A partir de ahí, la luz de los locales se empezaba a encender después de varias imprecisiones graves del Barça en su propio campo.

Tras el descanso, los de Solskjær no dejaron el partido de lado y fueron a por todas a la portería de Ter Stegen. Salieron con otro talante, otra actitud. Ni Lukaku ni Rashford pudieron estar cómodos, las oportunidades que tenía el segundo dejaban entrever que las molestias estaban ahí. Pogba lo intentó con casta, pero tampoco le salía nada. A balón parado se topaban con unos enormes Piqué y Lenglet. El uruguayo Suárez y Jordi Alba tuvieron en sus botas el 0-2. El entrenador blaugrana sacaba al terreno de juego a Arturo Vidal y Sergi Roberto para tener más la posesión y evitar algún que otro susto. Y así fue. El partido moriría con el balón en los pies de los de amarillo, que se llevan un resultado favorable pero algo peligroso al Camp Nou.

ALEJANDRO RUIZ