El Atlético recibía al Celta de Vigo sin nada ya en juego, todo lo contrario que su rival. Por eso añadía más dificultad a lograr la victoria, además de todas las lesiones y sanciones que sufrían.

Pero ahí había un hombre, más bien un muro, que iba a impedir y a frustrar los deseos de puntuar por parte de los jugadores del Celta. Primero con una doble parada increíble y, momentos después, con una parada abajo sensacional.

Lo normal es que se hubiesen ido ganando al descanso, pero lo que no es normal es todo lo que para Jan Oblak. Luego el Atleti tiene otro genio, que no es otro que Antoine Griezmann. Y claro, para un equipo que está en la situación en la que se encuentran los de Vigo no es nada fácil. Poco antes del descanso, se iba a inventar un golazo de falta para darle ventaja en el marcador. La conclusión que se podía sacar era que Griezmann y Oblak eran mucho para un peleón Celta.

La segunda parte no cambió demasiado. El Atleti defendió y cerró muchos espacios. Los vigueses no encontraban profundidad y el conjunto rojiblanco ya mostró intenciones de matar el partido a la contra. Y así lo hizo. Salió Morata y en un contra que él mismo inicia dejandosela de cara a Griezmann, este le da un fantástico pase para dejarle solo y que finalizara de crack, regateando al portero. Ya son cinco goles los que lleva Morata desde que llegó al equipo madrileño.

El Atleti estuvo mejor en el partido pero sobre todo fue gracias a dos personas que son las grandes estrellas y los que sostienen a este equipo. Si no fuese por ellos, quizás el Celta pudo haber sacado algo del Wanda Metropolitano. También si hubiese estado Iago Aspas quien sabe cómo hubiera terminado. Muchos lo podemos anticipar. Estrellándose contra un muro…

ISMAEL ABOLLO