Los colores rojo y blanco reinan en Sevilla. Lo seguirán haciendo durante mucho tiempo, posiblemente hasta que el palmarés o el historial de derbis demuestre lo contrario. Ya iba siendo hora de poner fin a la falsa realidad vivida en la ciudad que algunos se empeñaban en instalar a base de simpatías y menosprecios.

Cortesía de Sevilla FC

Sin embargo, no lució en el marcador en el día de ayer ningún “Sevilla es rojiblanca” tras la victoria, tal y como sí se hizo en el Benito Villamarín en el caso bético. La razón de ello es que el Sevilla está acostumbrado a dominar y no tiene ninguna necesidad de ir gritando a los cuatro vientos “hemos ganado un derbi”. El Pentacampeón de Europa tiene cotas mucho más altas.

Cortesía de Sevilla FC

Decía antes falsa realidad porque algunos béticos no han cesado de idealizar a su equipo. El tiempo está poniendo a cada uno en su lugar.¿Dónde están aquellos que se convencían en verano de llegar a puestos Champions tras el “brillante” trabajo realizado por Serra Ferrer? ¿No era la plantilla bética mejor que la sevillista? La clasificación muestra algo totalmente distinto.

Cortesía de Sevilla FC

¿No era el Sevilla un equipo acabado, con una temporada “horrible” (habiendo llegado a una final copera y a unos cuartos de Champions), mientras que el Betis había realizado una grandísima campaña (acabando tan solo un puesto por encima en liga, siendo eliminado en dieciseisavos de Copa ante un Cádiz de Segunda División y sin disputar competición europea)? La grandeza de ambos clubes no es comparable.

Cortesía de Sevilla FC

Sevilla ha sido, es y será rojiblanca. No es algo subjetivo, lo muestran los números, esos que no engañan y que no se dejan llevar por ciertos comportamientos fanáticos que se niegan a aceptar la verdadera realidad. 60 victorias van ya en la historia de los derbis, por 39 del Betis.

La Giralda de nuestra ciudad ve tan solo a un equipo ganar. El equipo del arte y salero, el equipo del Ramón Sánchez Pizjuán.

Alejandro Sánchez