Poco en juego le queda al Sevilla en las dos jornadas que restan. Las posibilidades para alcanzar la Champions se han convertido en mínimas tras el encuentro ante el Leganés. Un partido que sacó a relucir, una vez más, el repertorio de carencias sevillistas.

Cortesía de Sevilla FC

Han sido demasiadas las veces que el nombre y el escudo del Sevilla FC han sido ensuciados durante esta temporada (también la anterior, en mayor medida). Una planificación mejorable, en la que se ha confeccionado un equipo blando, sin físico y sin oficio. El despilfarro en fichajes realizado en las dos planificaciones desde la salida de Monchi no ha sido suficiente para confeccionar un plantel realmente competitivo.

Se avecinan cambios, de la mano de una importante inversión para, si no se alcanza el cuarto puesto, ir a por todas en Europa League, cuya clasificación ya ha sido lograda matemáticamente (por decimoquinta vez en 16 años).

Las expectativas (como no puede ser de otra manera) son altas y la confianza en el León de San Fernando, ciega. Qué remedio.

Alejandro Sánchez