Una nueva exhibición de físico y organización permitió al Sevilla sumar los 3 puntos en el Nuevo Los Cármenes y situarse en los puestos más altos de la tabla clasificatoria.

Lopetegui apostó por la posesión del balón, filosofía con la que el Sevilla se siente dominador y con la que trataba de minimizar a un Granada que demostró su personalidad, sus recursos y su buen hacer con el cuero en la primera jornada. El buen ritmo del Sevilla se vio frenado al primer cuarto de hora, cuando Reguilón no pudo continuar tras un duro choque con Víctor Díaz. Las fuerzas se igualaron, la pelota se repartió entre ambos conjuntos y la portería sevillista se empezó a ver amenazada por los acercamientos nazaríes a través de una banda izquierda donde Antonio Puertas Y Víctor Díaz desbordaban a Sergio Escudero. Sin embargo, la ocasión más clara de la primera mitad nació de las botas del propio Escudero, quien propinó un zurdazo a la salida de un córner que rechazó el guardameta Rui Silva.

El guión del encuentro cambiaría radicalmente en el minuto 52. Joan Jordán finalizó un buen contraataque sevillista rematando y enviando al fondo de la red un balón que no acertó a disparar Luuk de Jong. Al Sevilla, como en Cornellà, le tocaba sufrir de nuevo. Tal y como hizo en tierras catalanas, el cuadro nervionense agrupó sus líneas y se hizo de nuevo fuerte con una medular férrea y la excelente de Carriço y sobre todo Diego Carlos, anulando a Roberto Soldado.

Más allá del ímpetu mostrado, el Granada no hizo intervenir a Vaclik, por lo que el Sevilla firma un inicio de liga inmaculado, con 2 victorias y 0 goles en contra. 6 puntos de 6 posibles para el equipo de Julen Lopetegui, que se convierte en el primer entrenador debutante en lograr dichos registros en 28 años (lo hizo Víctor Espárrago en 1991). Una vez asentadas las buenas sensaciones fuera de casa, toca hacerlo en el Sánchez-Pizjuán, donde volverá el fútbol el viernes ante el Celta de Vigo.

Alejandro Sánchez