Todo comienzo es complicado, en cualquier ámbito, en cualquier parte. Hoy empieza Albert Celades su andadura como entrenador de primera división nada menos que al mando de la nave valencianista, un gigante de nuestro fútbol. Pero Albert llega además, dentro del desconcierto creado por una situación surrealista, que ha vuelto a volcar a todo el valencianismo que asiste atónito a un nuevo esperpento por parte de su club. Era difícil superar el sainete reciente de Rufete y Salvo con Nuno como entrenador tras una notable temporada, pero sí… Se ha superado.

Quiero indicar que Celades no tiene culpa de lo ocurrido (aunque haya reconocido estar en Singapur) y que desde ahora como entrenador del Valencia contará con mi apoyo, pero ya no solo cómo valencianista, tampoco cómo entrenador, como profesional de cualquier ambito estoy y estaré con Marcelino. No solo por lo demostrado en el banquillo ché, también por lo injusto e inexplicables formas utilizadas estas últimas horas.

Sabemos que la plantilla está con el ya ex-tecnico, que han asimilado muy mal la noticia, se han enterado a través de la prensa y miembros del cuerpo técnico, no entienden la decisión ni las formas, Marcelino se enteró de la misma manera que ellos. En su despedida el entrenador asturiano les ha pedido que sigan trabajando y rindiendo como los profesionales que son, pero el golpe ha sido muy duro, y queramos o no afectará.

Sabemos que la relación de Peter Lim con Marcelino quedó muy deteriorada este verano tras la negativa del mandatario a traer jugadores pedidos por el técnico (Denis Suárez, Rafinha) así como por la gestión de este de los minutos de jóvenes canteranos del club (Ferran, Kangin Lee). Hoy Murthy en rueda de prensa ha señalado la importancia de este hecho como parte fundamental de la sostenibilidad del club, aviso a navegantes. Celades lo sabe, y ya lo ha dicho: no mirará el carnet de identidad a la hora de hacer alineaciones. Viene con la lección bien aprendida.

Queda por ver la respuesta de una plantilla muy tocada, ante una situación realmente inexplicable. Queda mucho que analizar, mucho que valorar, y como siempre, el club está muy por encima de cualquier nombre, dueños incluido. Pero hoy el valencianismo ha vivido con estupor, una de las peores jornadas que se recuerda de su historia reciente. La historia y el prestigio de este club, no lo merece. Su gente, menos aún.

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