El Sevilla volvió a ganar y a auparse hacia lo más alto de la tabla. Lo hizo sacando los 3 puntos ante el Alavés en Mendirroza, algo que no lograba desde hacía 18 años, evidenciando el buen trabajo de un equipo que está donde está con pleno merecimiento.

Un trabajo que, sin embargo, aún no termina de culminar como debe en el gol, lo que, obviamente, le pudo y le podrá costar puntos. Lopetegui debe dar con la tecla, como lo ha hecho para construir una roca cada vez más consolidada que, con algo más de chispa en tres cuartos de campo, tendría menos apuros.

Por lo demás, el técnico vasco encajó a la perfección sus piezas. Ante la baja de Nolito, sorprendió alineando a Óliver Torres. Lo cierto es que el extremeño dejó muy buenas sensaciones. Arrancó como “falso extremo izquierdo”, funcionando como interior, generando superioridad en la medular y dejando libre todo el carril izquierdo para un siempre incisivo Reguilón. El sector derecho no estuvo menos destacado. Volvió Ocampos. El Sevilla echó de menos al argentino ante el Celta. Su asociación con Navas, su pundonor y su tremenda verticalidad lo confirman como un jugador importante en el esquema.


Dejando demás buenas actuaciones a un lado, el hombre del partido volvió a ser Joan Jordán, el mejor fichaje del Sevilla FC. Un magistral lanzamiento de libre directo del catalán hizo posible la victoria, no sin antes saber sufrir durante los casi 60 minutos que restaban aún.

Los de Nervión suman y siguen. Con 10 puntos de 12 en casillero (9 de 9 fuera de casa), el conjunto hispalense vuelve a lo más alto y, con algunos ajustes que hacer aún, ya ha demostrado su hambre y su competitividad.

Alejandro Sánchez