El Sevilla derrotó al Qarabag en la primera jornada de la UEFA Europa League 2019-20.

Ante un rival teóricamente bastante inferior, los de Lopetegui pudieron exhibir su mayor virtud: la posesión del balón. El técnico sevillista planteó un esquema muy jugón con Gudelj, Óliver Torres, Jordán e incluso Franco Vázquez escorado en la banda derecha, para así encontrar los pocos espacios entre la telaraña de su adversario, al mismo tiempo que se ejercía una excelente presión tras pérdida. Sin embargo, se pecaba de falta de claridad en el último pase. El punch del Sevilla apareció en la segunda mitad. Chicharito abrió la lata, de nuevo de libre directo. Munir (de vaselina) y Óliver (de tijera) finiquitaron el partido.

La máquina sevillista no quiere frenar y para ello necesita que los menos habituales respondan. Así lo hicieron, mención especial para Óliver y Alejandro Pozo. El ex del Oporto brilló por segundo partido consecutivo, siendo uno de los ejes del equipo (y marcando), mientras que el canterano sevillista fue uno de los encargados de llevar el peso del ataque sevillista, desbordando continuamente por su carril derecho. La unidad B carbura.

Una vez solventado el que era, a priori, su enfrentamiento más complicado en el grupo A, el Sevilla ostenta el liderato tanto en LaLiga como en la Europa League y buscará defender el primero de ellos este domingo ante el Real Madrid.

Alejandro Sánchez