Pragmatismo.

Si hoy en dia me pidieran hacer una diferencia entre el Barça actual y el que hemos vivido en épocas recientes destacaría el esfuerzo de su entrenador, por convertir a su equipo en un conjunto pragmático. Me explico.

Durante los años de Guardiola, e incluso Luis Enrique, sus equipos fueron criticados por sus prestaciones defensivas, sobre todo en situacion de transicion ataque-defensa y defensa posicional. Era la obsesión de Pep como el mismo ha señalado, conseguir la forma de contrarrestar rivales que le hacían daño en estas situaciones. En ambos casos utilizaba la presión tras pérdida, presión axfisiante de los jugadores más próximos al balon en la zona de perdida del mismo. Conseguía que hasta los menos dotados para defender, se activaran actuando en su zona habitual de acción. Les hubiera costado mucho más dicha actividad en situación de repliegue, y ante un ataque posicional, en un esfuerzo prolongado en el tiempo por recuperar la posesión. Aunque la preocupación de Guardiola crecería en Alemania primero y la Premier después, dadas las características del juego de ambas competiciones ( transicion rápida y juego directo en la mayor parte de los casos ) estamos de acuerdo que la mejor defensa que ha logrado conseguir es mediante la posesión del balón durante 3/4 partes del partido.

En la trayectoria de Valverde le hemos visto trabajar en distintos equipos. En sus mejores fases ha conseguido conjuntos capaces de tratar bien el balón, pero sobre todo equipos sólidos, equilibrados, sin vías de escape de agua alarmantes, prácticos, pragmaticos. Y probablemente esas vías de escape de agua que Valverde entendía debía cerrar, hayan sido la razón de sacrificar la brillantez, la libertad, la anarquía creativa que hemos visto en anteriores etapas culés. Ahora bien, ha conseguido ese pragmatismo? Quizá sí, pero falló donde debería haberlo demostrado.

Tanto en Roma, como en Liverpool, el FC Barcelona tuvo la oportunidad de ser pragmático ante la ausencia de acierto y brillantez del equipo en ambos envites. Una ventaja de tres goles te permite especular, controlar los tiempos, sacar al contrario del partido, imponer el ritmo del encuentro. Y no fue capaz de hacerlo… Su inmovilismo en el banquillo para encontrar soluciones fue tan exasperante como el rendimiento de sus jugadores en el campo, perdidos, a la deriva.

Tener el mejor jugador del mundo garantiza mucho, pero hasta con el, también se necesita un capitán de barco que aporte al equipo soluciones ante situaciones así, entrenador hoy llamado intervencionista, capaz de cambiar el sino del partido con dos movimientos. Capaz de despertar confianza en sus jugadores porque saben que va alguien al timón. Se sacrificó belleza, brillantez, capacidad ofensiva, por una apuesta pragmatica que falló en el momento clave, dos veces….

Hoy hay que reconocer a Valverde la apuesta por Ansu Fati, bravo por ello, pero no olvidemos que a su edad, no se le puede cargar el peso de toda una institución, más aun cuando ya hay jugadores para eso. Pero hemos visto a un jugador como Coutinho, brillar en Anfield, y empezar a hacerlo en Munich, a Dembele seguir deambulando en su errático y en ocasiones brillante caminar sin rumbo fijo, a Frenkie De Jong tan perdido como a Antoine Griezmann. Vemos un Barça plano, de circulación lenta, previsible, estático, carente de desmarques tanto de apoyo como de ruptura para generar y aprovechar espacios y situaciones continuas de superioridad numérica. Recibiendo continuamente de espaldas a portería ante equipos replegados y bien armados atrás, dependiente de la acción individual. Un equipo dubitativo y temeroso fuera de casa, quizá los dos varapalos en Champions tengan algo que ver en eso.

Pero no podemos olvidar, que hay jugadores lejos de su mejor momento, de los que ya hemos visto su mejor versión. No puede caer todo en Valverde, le considero buen entrenador, y cuando deje la nave blaugrana, intuyo le irá bien en su nuevo destino, pero la situación en el Camp Nou pide relevo, y dicho relevo no solo apunta hacia el banquillo.

De Jong y Griezmann son dos excelentes movimientos para asegurar un relevo de calidad, y esa es la línea que debe seguir el club, pero encontrar la manera de que ambos futbolistas encajen en el engranaje del equipo es primordial, más casos como el de Coutinho es algo que no se puede permitir el FC Barcelona. El holandés no juega cómodo, se exaspera ante la lentitud de la circulación de balón y la ausencia de soluciones que le aportan los compañeros en posesión del mismo. Podemos discutir si es igual de brillante como interior que como mediocentro, pero en este escenario no lo es, independientemente de la posición, y con ese enorme talento es verdaderamente decepcionante no encontrar la manera de que lo explote en plenitud. Antoine brega, se mueve, se ofrece, casi nunca en situación de ventaja, tentado continuamente por la acción individual para encontrarla, perdido, con ganas de agradar, sin las vías necesarias para hacerlo.

Con una plantilla como la que maneja Ernesto, no se puede fiar todo al 10, por extraordinario que sea. Más ante la situación que vive en este inicio de temporada, el resto debe dar un paso hacia adelante. Aún sin Leo, el Barça tiene una de las mejores plantillas de Europa, y no lo ha demostrado. Esta situación retrata a más de un componente de la plantilla.

Lectura positiva? Si, aún estamos al comienzo y hay tiempo para enderezar la situación. Refuerzo positivo? Ansu Fati. Soluciones? Leo Messi sin duda. Pero mientra tanto, Valverde debe dar una vuelta de tuerca que no ha dado en 2 años. Lo hará ahora? Lo dudo.

Hoy el Barcelona navega sin identidad, solo a golpes de talento, y eso en un equipo reconocido en todo el mundo por su idiosincrasia, es una circunstancia muy difícil de digerir. Debe volver al camino que indicó Johan.

Fotos vía Twitter

@FranNieto6

Entrenador nacional de fútbol.