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El FC Barcelona ha destituido a Víctor Valdés de su cargo como entrenador del Juvenil A, tan sólo 80 días después de haber sido apuntado para el puesto. También es despedido Quim Ramón, quien era segundo de Valdés y llevaba 9 años en el club.

Es sustituido por Franc Artiga, quien era entrenador del Juvenil B, y Marcel Sans.

Ha sido una noticia de impacto para propios y ajenos, dentro y fuera del club, sobretodo por el trato que ha recibido el ex portero convertido en un ídolo y leyenda del Barça. 

Josep María Bartomeu, el actual presidente, hizo una apuesta personal por el técnico, sin embargo, cuando la tensión empezó a aumentar y su puesto pendía de un hilo se reportó en varios medios que el presidente llevaba bastante tiempo sin tener comunicación con Valdés. Lo cual es desconcertante considerando la apuesta personal que hizo Bartomeu por el técnico.

Ya era conocido el fuerte carácter de Valdés desde su época como futbolista y eso le llevó a una fuerte discusión con Patrick Kluivert, director deportivo del futbol base, acerca de las tácticas y manejo que el directivo quería imponer en el equipo de Valdés. El entrenador no aceptó y prefirió su propia toma de decisiones, su estilo de juego e ideas a las que siempre ha sido fiel. En cuanto a resultados, no era preocupante lo que pasaba con el Juvenil A y hablando de estilo de juego todo parecía marchar conforme al ADN Barça, mismo en el que Víctor creció durante años. Como se ha dado a conocer, más de una vez, Valdés es un firme creyente en priorizar el desarrollo del talento en La Masía, a pesar de ello, nunca se le dio la libertad ni la confianza para poder hacer lo suyo, ya que fue muy limitado por la junta directiva, intentando imponer parados tácticos e incluso alineaciones con futbolistas cuyos padres se habían quejado sobre la cantidad de minutos que jugaban, y que además la directiva ya había hecho un esfuerzo económico por ellos. 

Entonces, la verdadera preocupación es el supuesto proyecto deportivo por el que se apostaba si no iban a permitir el desarrollo del técnico ni las ideas en las que supuestamente creían. Actualmente ese es un grave problema en el organigrama del club que no parece creer ni desarrollar la filosofía de lo que es realmente el Barça. 

Después de lo ocurrido con el ex portero culé, hay una visión más clara de porque Carles Puyol rechazaba el puesto que esta misma directiva le había ofrecido y porque Xavi Hernández parece decantado por el proyecto de Víctor Font.

El club comunicó oficialmente a través del portavoz, Josep Vives, que la decisión fue técnica, explicó: “Ha sido una decisión técnica, es cierto que se ha tomado cuando llevaba poco tiempo en el cargo y nunca es agradable, pero discrepamos de que haya salido por la puerta de atrás. El club siempre intenta que todas las personas salgan del club de la mejor manera posibles, sean más mediáticas o menos. Las interioridades no las vamos a comentar por una cuestión de confidencialidad”.

A todo esto, sólo se conoce la versión que ha dado el club sin saber la versión de Víctor Valdés, quién no ha hablado públicamente acerca de la rescisión de su contrato ni del trato brindado hacia él. 

Se espera que Víctor Valdés rompa el silencio y destape las dudas que han surgido acerca del funcionamiento de ésta directiva, que además tiene problemas en el primer equipo con una relación vestuario-directiva, que parece rota.

Por: Aina Canales