La noche del miércoles en Praga fue una nueva noche complicada en Europa y fuera de casa para el FC Barcelona. Pese a conseguir los tres puntos con el marcador a favor 1-2, lo único positivo del encuentro fue eso, el resultado, lo cual preocupa y mucho. Messi abrió el marcador, lo empató Boril y un gol en propia puerta marcó la diferencia para llevarse los tres puntos a casa.

El Slavia Praga un rival que jugó bien y con dinamismo. En general, han competido de buena forma en el que puede ser considerado como el grupo más difícil e incluso podrían ser claves para decidir a los clasificados del mismo. Sacaron un buen empate en San Siro ante el Inter e injustas derrotas ante el Borussia Dortmund y el Barcelona.

Focos rojos en Barcelona después de un paupérrimo partido colectivamente y de nueva cuenta rescatados por las individualidades entre Messi, el que más generó, y un monumental Ter Stegen. El Barça fue eso y nada más, un equipo sin ritmo, sin táctica ni creatividad, que carece de personalidad y de un entrenador que transmita algo a sus jugadores y así ellos lo plasmen en el juego. Un equipo sin ideas y sin soluciones es lo que se ha visto durante las últimas campañas, sin brillar en lo colectivo y sobretodo en la manera de sufrir fuera de casa. No hay plan a la hora de jugar y como se ha dicho durante varios partidos es sólo cuestión de individualidades y si sus estrellas no se iluminan, Barcelona es gris.

La victoria y los tres puntos sin méritos, preocupa porque si se quiere aspirar a todo hay que cambiarlo casi todo. El no ir a por todas y dejar que un equipo de la categoría del Slavia Praga (sin menospreciar al rival) adelante sus líneas y venga a buscarte a ti, es una nueva muestra de por qué Ernesto Valverde no es entrenador para un club y una plantilla como el Barcelona, aunque sigue sin ser nada nuevo, ya que el partido de ayer fueron `flashbacks´de partidos como el de Roma o Anfield. Donde se veía un equipo sin espíritu ni tácticas ni preparación. Desde hace tiempo que este entrenador sobra y empieza a verse la necesidad de buscar aires nuevos que sí encajen con la filosofía pero sobretodo que con personalidad ponga orden en una plantilla que parece cómoda con jugadores que juegan por decreto

La imagen lo dice todo

Falta agregar una defensa endeble y cero imponente atrás, que de haber sido un equipo más contundente la cosa se hubiera puesto fea.

Cabe añadir la falta de definición arriba de un Luis Suárez que lleva rato siendo uno en Liga y otro en Champions. Ya suma 20 partidos fuera de casa sin marcar en Europa, desde septiembre de 2015. Pero no toca el banquillo ni en sus peores días y eso le pasa factura al equipo. Y Dembelé que sigue sin despuntar.

Mucho que corregir, más vale hacerlo rápido y bien, que partidos como éstos en rondas KO no perdonan. 

Preocupante el pasar de tener tu mejor partido y más completo colectivamente a regresar a que las individualidades resuelvan el encuentro y sostengan al equipo.

Este no es el Barça y el resultadismo no puede ser aceptado, aspirando a todo ya hemos sido testigos que esto no alcanza y no es suficiente. 

Mucha autocrítica, mejora y el martes recibir al Real Valladolid en el Camp Nou.

Por: Aina Canales