Los tres puntos se quedan en Valencia después de un vendaval del Levante que saca al Barcelona del partido en cuestión de 10 minutos. Con un marcador de 3 a 1 los de casa suman y la visita deja escapar puntos en una clasificación que va muy justa

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En la primera mitad un partido de ida y vuelta, donde sin jugar bien el Barcelona se adelanta con un gol de Messi desde los once pasos, dudoso porque Griezmann estaba en claro fuera de juego que el VAR se tragó. El Barça ofreciendo muy poco pero en el segundo tiempo fue incluso a menos. Suárez salió lesionado y dio lugar a Carles Pérez. 

Con el Levante enchufadísimo y el Barça dormido que lo dejó crecer, en un lapso de diez minutos borrados por completo. La remontada local liderada por el gol de Campana seguido por el de Borja Mayoral y finiquitado con el tanto de Radoja. Sí que un Barça muy pobre, sin embargo, mucho mérito al Levante que consigue una muy valiosa victoria en casa.

Por el lado de los culés, todo va en picada con una actuación lamentable que roza la vergüenza, hoy pierden mucho más que sólo los tres puntos, se pierde toda buena sensación acerca de esta escuadra. Desde errores infantiles en defensa hasta el no tener soluciones tácticas y muy mal manejo de plantilla por Ernesto Valverde que sin duda alguna queda señalado como mayor responsable a pesar de la protección que ya ha recibido muchas veces por parte de medios locales. Para el futbol que juegan los azulgranas la poca personalidad y falta de actitud que muchos muestran, este equipo no merece más. 

Como se ha mencionado ya en repetidas ocasiones, hay partidos en los que sí que tienen buenas pinceladas pero todas esas veces por méritos individuales mientras que hablando como equipo no hay ideas y mucho menos futbol. El mayor veneno de los últimos años ha sido el resultadismo.

Desde las declaraciones de Valverde hasta su manera de entender el futbol, pasando por su mentalidad mediocre y terminando con su deplorable preparación física, mental y táctica de los partidos, se sigue demostrando tras cada partido que en el banquillo del Barça sobra desde la caída en Roma, con un equipo muerto desde esa noche que no resucitado ni lo hará si el problema sigue en la raíz. 

Tintes de Roma y Anfield que se avivan en cada partido fuera de casa, cada vez revividos repetidamente. ¿El legado de Valverde? Aprender a perder y acostumbrar a la mediocridad dentro del plantel. Reflejo del entrenador. Decepcionante.

Un tropiezo repetido ya no es accidente, algo que se ve con cada `performance´en el que el equipo (salvando sólo a algunos) no da el ancho del club que defiende y el escudo que porta. Con entrenadores en contra de lo que representan, jugadores que mandan, titulares por decreto, falta de oportunidades/proyección a jóvenes, mentalidad de equipo chico y no convicción ni entrega total es el reflejo de un Barça reventado.

 En un deporte de equipo ni siquiera Messi va a ser suficiente para ganar y gustar. Reflexión y autocrítica pero sobretodo CAMBIOS DESDE DENTRO porque así no vamos a ningún lado.

Por: Aina Canales