Este pasado miércoles el Camp Nou dio lugar al partido disputado entre el Barcelona y el Slavia de Praga correspondiente a la jornada 4 de UEFA Champions League, con un decepcionante empate a cero para los de casa y una histórica visita para los checos.

Un resultado no tan sorpresivo como parece fue el reflejo de lo sucedido durante el encuentro, una vez más como durante toda la fase de grupos el Slavia Praga volvió a ser muy competitivo tanto que en ciertas ocasiones supo poner en aprietos a los culés y con su guardameta Kolar como figura del partido salvando en repetidas ocasiones las llegadas azulgranas. Además fue quién en las declaraciones post-partido dio a conocer el reconocimiento que Ter Stegen le dio a su gran actuación.

Por otra parte vuelve a ser una noche gris para el Barcelona de Valverde, con los mismos y repetidos errores que se llevan viendo durante más que este inicio de temporada. Pese a la muy preocupante situación actual del cuadro azulgrana, todo empeora cuando el mayor responsable no es el señalado ya que Ernesto Valverde vuelve a poner en evidencia su nula capacidad de estar al frente de esta escuadra. Mientras tanto la directiva no toma acción ni él tiene el acierto de dimitir sólo prolonga la agonía de un club que sufre sin representar lo que es y olvidando totalmente lo que alguna vez fue. El Barça deja ir lo que lo hacía único y se vuelve un equipo más, porque desde el banquillo y sobretodo desde el palco no son dignos de representar ni capaces de avivar la verdadera esencia. 

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Víctimas del resultadismo, no basta con ser líderes en una liga dormida y teniendo en mente que con un resbalón te quedas fuera de Champions en fase de grupos, pero todavía con tiempo suficiente de enderezar el camino antes de que ocurra una catástrofe

Se vuelve repetitivo pero lo que hay que recalcar es un nuevo baño táctico de un técnico visitante a Valverde, las inexistentes y tan apagadas ideas de un equipo sin dinamismo que carece de personalidad pero sobretodo de estilo

La única chispa de vida culé, como siempre, es otra vez Messi.

Lo rescatable el recién llegado Frenkie De Jong y la joven promesa Ansu Fati, los que más intentaron y ayudaron al argentino. Además de Ter Stegen que cumplió como lleva haciéndolo desde hace tiempo.

Era cuestión de tiempo que en los resultados se reflejara el juego, mientras lo más importante y preocupante no son los resultados, son las formas. Hacen falta soluciones, autocrítica, que vuelva el modelo, estilo, filosofía y la verdadera esencia de lo que representa el Barcelona, pero primero que se marche Ernesto Valverde, para que llegue alguien que limpie y ponga en cintura a los “pesos pesados” y haga sitio a los méritos futbolísticos pero más importante que recupere la identidad.

La paciencia se agota y las cosas deben cambiar. 

Por: Aina Canales