El Leganés, estrenando a Javier Aguirre como entrenador en apenas su segundo partido, recibió en Butarque al FC Barcelona de Ernesto Valverde quién probó nuevas formaciones sin actuación convincente. 

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En el partido correspondiente a la jornada 14, con algunos cambios en su once inicial los pepineros se adelantaban en el marcador con un gol de Youssef En-Nesyri que entre laguna defensiva y méritos propios complicaron al Barcelona nuevamente en un partido fuera de casa. El Leganés buscaba dañar a la contra y empezó ofreciendo algo mejor que los visitante. Los de casa se fueron al descanso con el marcador a su favor mientras que la visita tenía que empezar a mostrar mejor futbol y argumentos más sólidos si quería revertir la situación.

Para el segundo tiempo el marcador se iguala gracias a un gol de Luis Suárez asistido tras un tiro libre de Leo Messi pero el Barça seguía sin ofrecer nada más, a pesar de eso, casi al final del partido el recién ingresado, Arturo Vidal, sube el marcador después de un rebote precedido por un tiro de esquina. Con un juego muy deficiente y los dos goles a balón parado le bastó a la visita para así llevarse los tres puntos, sin embargo, deja una mala imagen, pésimas sensaciones y una completa traición a lo que el club debe mostrar. 

Gana el Barcelona 1-2 ante el Leganés pero no hay que olvidar que las formas deben siempre ir antes de los resultados.

Los dirigidos por Javier Aguirre siguen colistas, se quedan con un resultado injusto al haber dado una nueva lección táctica a Valverde, algo que no es nuevo y empieza a ser constante con ya una larga lista de entrenadores que le han ganado la partida al `Txingurri´porque desde la línea de cal no transmite ni cambia nada en sus jugadores y mucho menos en el juego. 

El que no lo ve es porque no quiere pero el Barcelona se sigue haciendo daño manteniendo a Valverde en el banquillo que sobra desde hace ya mucho rato. Sin control de vestidor ni disciplina, falta de compromiso e intensidad y nada que ofrecer, un club ya irreconocible. Además de la falta de compromiso y exigencia de muchos de los jugadores “intocables”. Al tiempo que los resultados reflejen lo que pasa en el campo y el golpe sea aún más duro. 

Pese a la falta de pasión en el palco, en el banquillo y en la cancha el Barça sigue líder pero cada vez gustando menos. ¿El aire? Messi, Ter Stegen y De Jong, otra vez.

Más resultadismo, menos esencia y en picada traicionando lo que `representan`.

Por: Aina Canales