El Sevilla vive un momento dulce. En la víspera del choque en Pucela ante el Valladolid, el primer tercio de temporada hace del proyecto rojiblanco el más atractivo desde la marcha de Unai Emery. Un proyecto con Monchi y Lopetegui como líderes.Sobre el trabajo de Monchi poco queda por decir. Su vuelta era, presumiblemente, lo mejor que le podía ocurrir al Sevilla. Y así ha sido, pues ha construido un equipo tremendamente competitivo en tan sólo un verano.

No era ninguna incógnita la magnífica aportación que podía ofrecer el mejor director deportivo de este deporte, pero sí lo era el del elegido para sentarse en el banquillo sevillista. Julen Lopetegui, un hombre que ha otorgado al equipo buen juego e intensidad, entusiasmando a una afición que desea ver llegar nuevos éxitos a Nervión. Y también un hombre prudente, que se empeña en tener los pies en el suelo y saborear lo justo las victorias y los pasos al frente mientras las ilusiones empiezan a despegar.

Porque, realmente, los números invitan al adicionado sevillista a soñar en grande. La actual escuadra ha superado en números a la de Juande Ramos. Frente a la media de 1’87 puntos por partido en la primera temporada y 2 en la segunda, el proyecto actual alcanza los 2’12 puntos por partido, igualando así la media que logró Unai Emery en su segunda campaña en el banquillo.

El Sevilla desea la Champions League y, si es posible, hacer historia. La conexión Monchi-Lopetegui empieza a dar sus frutos.

Alejandro Sánchez