Ayer se vivió un duelo en Mestalla que podía marcar la temporada de ambos contendientes. Las espadas en alto, y el choque no defraudó. Curiosamente, ambos equipos han sido víctimas de negligencia en la dirección y ese hecho ha condicionado sus temporadas. Bien es verdad, que el Chelsea, pese a las dudas iniciales, se ha asentado en la parte alta de la Premier, con un futbol vistoso, vertical, atractivo también por la juventud y procedencia de la cantera de varios de sus jugadores más destacados. Aunque su bisoñez le ha jugado malas pasadas esta temporada.

El Valencia por contra, llegada como de costumbre, envuelto en un halo de incertidumbre que las importantes bajas que sufre no ayudaban a disipar. Sin embargo en un duelo por puntos, haciendo símil boxístico, hubiera sido justo ganador el conjunto ché. Las ocasiones incomprensiblemente falladas en boca de gol, precisamente por los jugadores cuya función principal es esa, fueron inexplicables a este nivel, y más, en un partido de esta envergadura. Lamento profundamente el penalti fallado por Dani Parejo, no lo merece, el capitán siempre responde. Pero Kepa sacó una mano excepcional, que privó al Valencia de un premio merecido.

Aún así, el Valencia no le perdió la cara al partido, tanto, que en el descuento tuvo la ocasión de llevárselo. Falló Rodrigo, por no rematar con el interior de su pierna menos buena, hizo un escorzo que le impidió un remate claro y limpio. A ese nivel este tipo de gestos, de hábitos técnicos son inexplicables.

Así pues, tras el empate, siguen las espadas en todo lo alto. Desventajas? Ir a Amsterdam a jugartela en la ultima jornada. Ventajas? Que ellos tienen los deberes hechos. El Valencia depende de si mismo, esa es la mejor noticia para una última jornada definitiva.

Fotos vía Twitter oficial Valencia CF.