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Cornellà lugar donde se disputó un derbi catalán muy peculiar con el debut de Abelardo Fernández. Lo peculiar de este encuentro entre ambos banquillos es un culé dirigiendo al Espanyol (con pasado como jugador azulgrana) y un periquito dirigiendo al Barcelona (con pasado de jugador y entrenador en ambas instituciones). Poco común.

La primera alineación del Pitu: Diego López, Javi López, Espinosa, Naldo, Didac Vila, V. Gymez, David López, Marc Roca, O. Melendo, Calleri y Sergio Arder.

La alineación culé: Neto, Lenglet, Piqué, S. Roberto, Jordi Alba, Rakitic, Busquets, De Jong, Griezmann, Suárez y Messi.

Debuta Neto debido a la baja por molestias en la rodilla de Ter Stegen.

En los primeros minutos del partido había más intensidad y ambiente que futbol, interrumpido reiteradamente por faltas y desde allí caería el primer gol blanquiazul al minuto 22, a balón parado David López remata de cabeza libre sin marca, error defensivo pero con sello del Pitu ya que sus equipos siempre son especialistas en marcar a balón parado. Los locales se notaban diferentes y es que el cambio de aires parece haberles dado oxígeno para enfrentar el Derbi como último partido de la primera vuelta y seguramente le segundo vuelta como una nueva competición. Más intensos, más compactos y sabiendo explotar las carencias del Barcelona gris de Valverde que tenían enfrente. Con el equipo perico metido atrás y compacto, el Barça tenía que buscar soluciones y desequilibrio que no encontraba tras la lenta circulación y como consecuencia de jugar sin extremos, no había profundidad y otra vez un equipo con posesión muy predecible e inofensiva. La única manera que el cuadro azulgrana rompía líneas era a través de Frenkie De Jong sorteando líneas en conducción pero sin muchas opciones. Sólo dos remates a puerta en el primer tiempo que llegaron tarde en el encuentro, remate de cabeza de Messi y una jugada que se inventa Suárez y se estrella en el palo. Sin solvencia ni claridad, mucho menos dinámica, prácticamente el Barcelona de Valverde haciendo un Barcelona de Valverde, paupérrimo primer tiempo que deja al Espanyol con mejores sensaciones. 

Regresando al segundo tiempo entra al campo el demandante Arturo Vidal por Ivan Rakitić, nuevamente con un partido para el olvido y es que desde hace tiempo se nota partido tras partido que el croata ya no está al nivel para jugar en el Barcelona porque esconderte del balón en este club no se puede permitir. Por otro lado, el chileno se hace de minutos y funge casi siempre como la solución del “Txingurri” en partidos trabados. Gol al minutos 50 de Luis Suárez, asistencia de Alba con un buen centro que pese a ser un remate difícil el uruguayo lo define y empata el partido. Teniendo hasta el momento un mal juego, Suárez hace lo que mejor sabe hacer y pisa el área para hacerse notar, a partir de ahí todo el segundo tiempo ha estado inmenso. Tan sólo nueve minutos después, Suárez asiste tras un servicio con el exterior para Arturo Vidal y con un remate de cabeza marca el segundo y el Barça se adelanta en el marcador. El movimiento de Ernesto Valverde funciona pero solamente como plan B y con un plan A insuficiente. Con Arturo ganó en movilidad y ayudó mejorar ligeramente para los estándares que el club debe tener. En el minuto 75, Frenkie De Jong veía la segunda amarilla y así se iba expulsado por primera vez en su carrera, dos tarjetas preventivas en un lapso de 10 minutos y una segunda muy infantil, le terminó costando al holandés y a su equipo, sin embargo, nada que reprocharle al que desde que llegó siempre se deja cuerpo y alma en cada partido. 

En el tramo final del partido llegaría Wu Lei con el gol divisorio de puntos que estallaría Cornellà, al minuto 88 con un tiro cruzado al arco de Neto vuelve a empatar el partido y termina el Derbi catalán con un marcador de 2 a 2. Mismos puntos para cada quien pero que saben totalmente diferentes, la localía que quería más, suma un valioso punto y buenas sensaciones de cara a la salvación pero la visita, lo contrario, deja escapar puntos que lo mantienen líder por la mínima y otra noche de futbol gris.

El Barcelona mismos once jugadores, mismo sistema conservador, mismos cambios, sin táctica, sin profundidad y sin intensidad. Diferente partido, misma decepción. El mismo Barcelona irregular y absolutamente dependiente de la inspiración de sus figuras. Cada vez más cerca de la parte decisiva de la temporada es incomprensible y preocupante el futbol que practica.

Si las cosas no cambian sólo nos espera un Barcelona que no transmita nada de lo que predica.

Toca enfocarse en la Supercopa, semifinal el jueves ante el Atlético de Madrid.

Por: Aina Canales